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miércoles, 3 de diciembre de 2014

Cómo le fue a los países de América Latina en la prueba PISA

    Una vez más varios países de la región obtuvieron algunos de los peores resultados en el informe que compara el nivel educativo de adolescentes en 65 países. Los alumnos asiáticos son los mejores
Por: La redacción/ Agencias
    Una vez más, como se esperaba, los países asiáticos ocupan los primeros puestos en el informe Pisa 2013, que compara el nivel educativo de cerca de medio millón de adolescentes de 15 años en 65 países y fue divulgado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
     El Programa de Evaluación Internacional de Estudiantes, más conocido como Pisa (por sus cifras en inglés), comparó resultados en las 34 naciones de la OCDE y en otros 31 países, que representan el conjunto cerca del 80% de la población mundial.
    El gran interrogante para América Latina  es dónde residen los múltiples factores detrás del mal desempeño de las naciones de la región que ocupan algunos de los peores lugares en la lista.
    El primer puesto es ocupado por Shanghái, principal ciudad de China con 20 millones de habitantes, con 613 puntos, 119 puntos por encima del promedio de conocimiento que fija Pisa, de 494 puntos.
    En segundo lugar se sitúa Singapur (573 puntos), seguido de Hong Kong (561), Taipei (560), Corea del Sur (554), Macao (538) y Japón (536). Completan la nómina de los diez primeros Liechtenstein (535), Suiza (531) y Holanda (523).
    La mayoría de los resultados provienen de países, pero en el caso de China los puntajes se calcularon por ciudades o regiones seleccionadas. La OCDE dijo que espera disponer en la próxima lista de más información para colocar a China en su conjunto.
    En el informe que cubre el periodo 2003 a 2012, España ocupa el lugar número 33 con 484 puntos, y entre los últimos puestos están Chile (lugar 51 con 423 puntos), México (lugar 53 con 413 puntos), Uruguay (puesto 55 con 409 puntos) y Argentina (lugar 59 con 388 puntos). Colombia se ubica en el lugar 62, con 376 puntos, y Perú en el último sitio de la lista, el número 65, con 368 puntos.
    En la mitad de la lista sigue figurando varios países industrializados como Reino Unido, Francia y Noruega. Finlandia bajó su puntaje en las tres disciplinas consideradas pero sigue entre los 12 primeros.
“ESTANCAMIENTO EDUCATIVO”
    El informe es elaborado a partir de pruebas de matemáticas, lengua y ciencias hechas a más de 510,000 estudiantes.
    La prueba ayuda a medir “lo que saben los estudiantes y lo que pueden hacer con sus conocimientos”, según dijo al presentar el documento en Londres  Andreas Schleicher, asesor especial del secretario general de la OCDE, Ángel Gurría.
   Schleicher afirmó que “las comparaciones internacionales no son siempre fáciles y no son perfectas”, pero aseguró que la lista ayuda a los países a conocer los progresos conseguidos en otras naciones y preparar a los niños de cara a un “futuro con éxito”.
    Las reacciones a la nueva lista no se hicieron esperar.
    Vietnam, que participa en la prueba por primera vez, obtuvo mejores resultados en ciencias y matemáticas que Estados Unidos.
    La secretaria de Educación estadounidense, Ame Duncan, describió a los resultados como “un retrato del estancamiento educativo”.
    “Debemos invertir en educación inicial, subir los estándares académicos, hacer que la Universidad sea más accesible para quienes tienen menos recursos y hacer más para reclutar y retener educadores de alto nivel”, agregó.
REACCIONES EN AMÉRICA LATINA
    En Uruguay, que obtuvo los peores resultados desde que se adhirió al plan internacional hace una década, el informe culmina lo que los medios describen como “un año muy negativo para la educación pública”, caracterizado por paros docentes y altas cifras de repetición que en algunos colegios secundarios alcanzaron más del 57.4% de alumnos no promovidos.
    El informe menciona a Brasil y Chile entre los países que mostraron una mejoría en su desempeño en el periodo estudiado.
    Chile estaba 190 puntos por debajo de Shanghái, lo que implica, según algunos medios, que los alumnos chinos están tres años avanzados en comparación con sus pares.
    Juan Pablo Valenzuela, académico del Centro de Investigación Avanzada en Educación de la Universidad de Chile, dijo a la prensa local que el país “se demoraría más de 35 años en cerrar la brecha con el resto de los países de la organización, es decir, requerimos dos generaciones completas”.
    El informe señala que los países con mejores resultados ponen énfasis en la selección de los maestros y facilitan la autonomía de los docentes.

    El documento también destaca que los escolares “cuyos padres tienen importantes expectativas para su futuro suelen rendir mejor, se sienten más seguros y motivados en la clase”.

jueves, 10 de julio de 2014

El arte pop o un estado mental político-erótico-místico

Por: Daniel Herrera

A finales de los cincuentas el arte plástico que dominaba a Nueva York y similares era el mal llamado “expresionismo abstracto”, por un lado no era completamente abstracto ni tenía tanta influencia europea como para llamarlo expresionismo, pero nadie pudo conseguirle un mejor nombre. Este estilo respondía a las necesidades de los años cuarentas, a cierto desencanto después de la Segunda Guerra Mundial y a la búsqueda de un idioma propio que varios artistas estadounidenses habían buscado desesperadamente. De esa manera, los nombres de Jackson Pollock, Willem de Kooning, Arshile Gorky, Franz Kline, Robert Motherwell, Ad Reinhard, Mark Rothko entre otros
Habían dictado el orden artístico desde los cuarentas y además se habían alejado del público común y corriente porque este tipo de arte exigía no sólo una preparación previa, sino también una intelectualidad casi académica, estaba rodeado de un halo snob que rechazaba a la gente común y corriente.
Pero esto no podría durar demasiado, durante todo el siglo XX los cambios en el arte fueron radicales y cada movimiento tuvo un periodo muy corto para desarrollarse.
Pronto, tanto en Londres como en Nueva York comenzaría a gestarse el siguiente movimiento artístico que tendría, entre muchas otras razones, la misión de contradecir al “expresionismo abstracto” y acercarse a la cultura de masas, atendiendo principalmente a los medios de comunicación y sus diferentes canales.
El arte pop fue la primera expresión artística que volteaba a ver todo lo que despreciaban los creadores de “alta cultura”: el comic, el cine, la publicidad, la televisión, los productos de la vida diaria, en fin, la cultura de masas. No sólo se nutrían de ella, sino también la retomaban, la procesaban y la devolvían al público. Querían crean un arte en el que la gente común pudiera verse reflejada.
El arte pop no sólo hacía lo anterior, también obligaba al mundo del arte a voltear hacia lo cotidiano pero sin una perspectiva crítica. Los artistas de este grupo, Andy Warhol, Jim Dine,  Richard Hamilton, Keith Haring, David Hockney, Jasper Johns, Allen Jones, Roy Lichtenstein, Claes Oldenburg, James Rosenquist, Tom Wesselmann entre muchos otros, no se oponía ni aprobaban la cultura de masas, simple lo pusieron en el mapa. Así lo afirmaba Lichtenstein, quien pensaba que el arte “desde Cézanne se ha vuelto sumamente romántico…, alimentándose de sí mismo. El mundo está fuera de él. El Pop Art mira hacia el mundo y da la impresión de aceptar lo que lo rodea, lo cual no es bueno ni malo, sino distinto: es otro estado mental”.
Aunque, como en todo, todos estos artistas también tienen opiniones distintas, uno de los que hablan poco pero con mucha claridad es el escultor Claes Oldenburg, muy reconocido por sus esculturas de gigantescas proporciones y también por sus “obras blandas”, objetos que en la vida real son duros pero que él “ablanda”, de esta manera, presenta al público una perspectiva distinta del mundo.
Oldenburg clama por convertir al pop en alta cultura pero sin olvidar que es un arte dirigido al público masivo, por lo menos así se entiende en su manifiesto de 1961 llamado “Estoy a favor de un arte”. Aquí algunos fragmentos:

“Estoy a favor de un arte político-erótico-místico que hace algo más que estar sentado sobre su culo en un museo.
Estoy a favor de un arte que se desarrolla sin tener ni idea de lo que es el arte, un arte al que se le da la oportunidad de partir de cero.
Estoy a favor de un arte que adopta sus formas de la propia vida, que retuerce y extiende y acumula y escupe y gotea, y que es pesado y vulgar y brusco y estúpido como la vida misma. Estoy a favor de un artista que desaparece y vuelve a aparecer envuelto en una capa blanca para hacer pintadas en los pasillos.
Estoy a favor de un arte que sienta la misma sacudida que los viajeros cuando el autobús pasa por un bache.
Estoy a favor del arte que se fuma, como un cigarrillo, que huele, como un par de zapatos.
Estoy a favor del arte que te pones y te quitas como los pantalones, al que se le hacen agujeros como a los calcetines, que se come como un trozo de tarta, o que se abandona con desdén como una mierda.
Estoy a favor del arte lleno de vendas. Estoy a favor de un arte que cojea y se cae y corre y salta.
Estoy a favor del arte al que puedes dar martillazos, pintar, coser, pegar, archivar.
Estoy a favor del arte que te diga la hora, o en donde se encuentra tal o tal calle.
Estoy a favor del arte que ayude a las ancianas a cruzar la calle.
Estoy a favor del arte de las lavadoras.
Estoy a favor del arte de las cosas perdidas o que se han tirado al volver del colegio. Estoy a favor del arte de los árboles con inscripciones y de vacas voladoras y del sonido de los rectángulos y los cuadrados. Estoy a favor del arte de los lápices de colores y  de las frágiles láminas de los lápices, y del lavado granulado y de la pintura aceitosa y pegajosa, y del arte de los limpiaparabrisas y del arte de un dedo apoyado en una ventana fría, en un metal polvoriento o en las burbujas que se forman en los lados de la bañera. Estoy a favor del arte los ositos de peluche y de las pistolas y de los conejos decapitados, paraguas desfondados, camas destrozadas, sillas con sus huesos marrones rotos, árboles ardiendo, tiras de petardos, huesos de pollo, huesos de pichón y cajas con hombres que duermen en su interior.
Estoy a favor de un arte que se pueda peinar que se pueda colgar de cada oreja, que se pone sobre los labios y bajo los ojos, que se depila las piernas, que se cepilla los dientes, que se ajusta a los muslos, que se calza en los pies.”

domingo, 1 de junio de 2014

El derecho a la liviandad

Por: Enrique Serna
      A la memoria de Mauricio Peña
    En una sociedad machista, una mujer en busca de novio o marido no puede entregarse a un hombre a las pocas horas de conocerlo: tiene que posponer la entrega hasta la tercera o cuarta cita, por si acaso el tipo que la corteja es un donjuán fanfarrón. El aplazamiento le sirve, además, para saber si el galán tiene intenciones serias, o solo quiere divertirse con ella. Como los buscadores de sexo expedito son impacientes, por lo general abandonan una conquista cuando la dama no se entrega con rapidez. Hasta hace poco, estas reglas del cortejo amoroso tuvieron una vigencia universal, pero su fecha de caducidad está a la vuelta de la esquina. De hecho, en los países más desprejuiciados y liberales del primer mundo, y en los islotes contraculturales de todo el planeta, las nuevas generaciones ya las derogaron. Su sentido orgiástico de la vida y la creciente igualdad entre los sexos conceden a la mujer el derecho a la liviandad, sin exponerla al descrédito público. La entrega sexual inmediata revierte la vieja supeditación del placer físico al entendimiento espiritual: ahora los cuerpos se unen antes que las almas, pero esa unión no excluye la posibilidad de un amor duradero.
    Sería un error pensar que el nuevo mundo amoroso no tiene reglas. Hace poco un joven amigo que estudia en Frankfurt las descubrió en una discoteca de moda. Estaba acodado en la barra cuando vio pasar a una bella punketa de pelo naranja. Fue tras ella con ánimo de ligue, y le hizo algunas bromas en inglés para iniciar una charla. Molesta por su abordaje, la chava lo dejó hablando solo. De vuelta a la barra, comentó el incidente a un amigo alemán. “Ya se cuál fue tu error”, le respondió con un guiño de malicia. Se levantó a buscar a la punketa y, sin decir agua va, le plantó un beso en la boca. Complacida, la muchacha se quedó con él toda la noche. Mi amigo mexicano siguió su ejemplo con una chava recién llegada a la discoteca y horas después se la llevó a la cama. Según los moralistas de la vieja guardia este relajamiento de las costumbres tarde o temprano reseca el alma. Pero quizá no se tan dañino para el espíritu eliminar los cálculos mezquinos y las precauciones hipócritas que reglamentan el cortejo amoroso en las sociedades conservadoras. Celosas de su independencia, las noctámbulas alemanas rechazan a quien las trata como chicas casaderas en busca de relaciones estables. No consideran un insulto que el varón las quiera solo para una aventura, porque ellas van al antro con la misma intención aviesa.
    La mujer oprimida por una sociedad patriarcal se ve obligada a proteger su honra con una serie de rituales y barreras que la colocan en una posición de inferioridad ante sus galanes. Pero al desaparecer el estigma que pesa sobre la “mujer burlada”, las damas quedan en libertad de elegir si quieren a un hombre para un rato o para toda la vida. En Europa, los varones parecen haber aceptado con júbilo este equilibrio de poderes. En América Latina no está costando más trabajo. De hecho, los amantes desechados por una mujer que los utilizó para satisfacer un capricho erótico ya empiezan a lanzar quejas amargas en la canción popular. Como diría el sonero Polo Montañez, el varón se ha vuelto “una víctima de los antojos” femeninos, lamento que años atrás solo habría podido proferir un “marica”.

    Por desgracia, la incomodidad del macho latinoamericano frente a la liviandad femenina no solo ha provocado reacciones cómicas. En teoría, la proliferación de mujeres fáciles  debería alegrar a los donjuanes. Pero en lugares como Ciudad Juárez, muchos hombres se niegan a aceptar que una mujer independiente decida si una relación será efímera o prolongada. Su orgullo sangra cuando les ponen un hasta aquí después de haber hecho una conquista, como si la mujer que los aceptó durante una noche se obligara por ello a quedar para siempre a sus pies. Mi amigo Eduardo Antonio Parra cree que una buena parte de los asesinatos de mujeres cometidos en Ciudad Juárez obedece a este motivo. Según Parra, en los noventa esa urbe era un paraíso para cualquier varón, pues alrededor de seiscientas mil empleadas de maquiladoras disfrutaban de una independencia económica saliendo a ligar en los bares de la ciudad. En choque entre su estilo de vida moderno y la mentalidad obtusa de los machos norteños fue uno de los principales factores que provocaron la oleada de feminicidios (me refiero, por supuesto, a los crímenes pasionales sin premeditación, no a los que cometió una caterva de juniors psicópatas protegidos por el gobierno local). Educados para tratar con hembras sumisas, urgidas de escuchar propuestas matrimoniales, se toparon de pronto con un tipo de mujer que no quería atarse a un hombre y los humillaba con sus veleidades de picaflor. El privilegio de tener a su disposición miles de mujeres libres entrañaba una insoportable pérdida de poder que en muchos casos los orilló al asesinato. El síndrome del galán burlado seguirá cobrando víctimas mientras el hombre no conceda a la mujer el derecho de usarlo como objeto sexual.

miércoles, 30 de abril de 2014

Charlie Parker. Afuera de ninguna parte

Por: Daniel Herrera
La adicción había regresado más poderosamente que antes de su temporada en el hospital psiquiátrico de Camarillo, California. Había perdido a su hija, a su mujer, a muchos amigos, sólo le quedaba la heroína. Una gran compañera para sus últimos días. Aquella noche, en casa de una de sus pocas amigas, la Baronesa Nica Rothschild de Koenigswarter, prendió la televisión para ver el Show de los Hermanos Dorsey, reía antes de morir.
Charlie Parker nació en Kansas City el 29 de agosto de 1920, su niñez estuvo inmersa en  un mundo de discriminación racial y aprendió desde pequeño a sobrevivir. Su madre se ocupó poco de él, aunque lo suficiente para empujarlo en la música al comprarle sus primer saxofón.
Es extraño que Parker se hiciera músico, sobre todo porque en su familia nadie tenía habilidades musicales. A los 13 años ya tocaba el saxofón barítono. Un año después añadió el alto. A los 15 años Parker comenzó a ganar dinero, cuenta que  “tenía que tocar sin interrupción desde las nueve de la noche hasta las cinco de la mañana. Por lo general recibíamos un dólar por noche”. Es probable que a esta edad comenzara a inyectarse heroína. 
A los 17 años Parker se integró a la orquesta de Jay McShann, una orquesta típica de riffs y blues de Kansas. Sus colegas lo consideraban terriblemente malo, tal vez por que era terriblemente diferente. Aunque su formación no era diferente, oía todo el tiempo blues y los tocaba cada noche con la orquesta.
Con todo y esta experiencia, su vida era gris. El futuro no se veía brillante, Kansas City era un lugar aburrido y racista en donde no quería vivir.  Tocó con Jay McShann hasta 1941 de forma estable, aunque con algunas interrupciones, por ejemplo, la ocasión en que paso 22 días en la cárcel por atacar con una navaja a un taxista que le quería cobrar el viaje.
Harto de su vida, se fue a Chicago, a vivir en la pobreza: durante tres meses fue lavaplatos en un restaurante de segunda, la música parecía más lejana que nunca.
Con frecuencia no tenía instrumento para tocar. A veces los perdía, despertaba después de sus fiestas heroinómanas o alcohólicas y ya no estaba. En otras ocasiones, enfurecido en medio de un concierto, lo tiraba al suelo y saltaba sobre él. También perdió varios empeñándolos, como aquella ocasión en que para pagar la renta de un caballo y llevar a la que todavía no era su mujer, Chan Parker, de paseo por la ciudad tuvo que vender el que utilizaría en esa misma semana. 
Pero nada de esto le importaba, él podía ser igual de brillante con cualquier sax. Por ejemplo,  el concierto más importante de su vida, en 1953 en el Massey Hall de Toronto junto al trompetista Dizzy Gilliespie, el pianista Bud Powell, el contrabajista Charles Mingus, y el baterista Max Roach, lo interpretó con un saxofón de plástico prestado. Una máquina inferior que convirtió en un ave majestuosa en pleno vuelo.
En realidad, lo más duro para él fue que los demás músicos no entendieran su música. Cuando tocó en la banda de Count Basie nadie estaba de acuerdo con su estilo, tanto que el baterista Jo Jones, enfurecido, arrojó al suelo un platillo a manera de protesta. Parker salió llorando del lugar. Y es que Bird buscaba algo más que melodías hot. Alguna vez comentó: “Ya no aguantaba las armonías estereotipadas que cualquiera tocaba entonces. No paraba de pensar que debía de haber algo diferente. A veces lo podía oír, pero no lo podía tocar”.
Yardbird comenzó su revisión radical del ritmo y la armonía en una casa entre las calles 139 y 140 de Manhattan, en diciembre de 1939, cuando tocaba con el cuarteto del guitarrista Biddy Fleet en la pieza “Cherokee”. Decía: “Sí, esa noche improvisé durante mucho tiempo sobre ‘Cherokee’. Mientras lo hacía, me di cuenta de que al utilizar los intervalos superiores de las armonías como línea melódica, colocando debajo armonías nuevas más o menos afines, podía tocar de repente aquello que por tanto tiempo había oído dentro de mí. Me llené de vida”.
En 1941 Parker llegó a Nueva York, ahí se apersonaba casi todas las noches en el Minton's Playhouse a tocar con los músicos que habían terminado de dar sus conciertos y quería continuar festejando. Ahí se reencontró con Dizzy Gillespie, a quien ya había conocido en Kansas City, y se volvieron inseparables. Tocaron juntos en varias bandas e hicieron su primera grabación en 1944. Parker encontró que el quinteto era su mejor instrumentación para el bebop.
En 1946 sufrió su primer colapso de importancia: después de una grabación llegó a su cuarto de hotel, le prendió fuego y salió corriendo desnudo al vestíbulo.
La heroína lo hundió irremediablemente, no sólo lo dañaba físicamente, sino también repercutió en su economía. El fondo fue el día que su hija murió fibrosis quística sin que él pudiera hacer nada porque no tenía dinero para pagarle a un doctor.
Intentaba no drogarse, pero en lugar de la heroína consumía alcohol y ni siquiera así lograba evitar la espantosa realidad en la que se encontraba. Pronto dejó de luchar, en los últimos días le rogaba a Dizzy que volvieran a tocar juntos.  El 12 de marzo de 1955 murió al parecer de un ataque al corazón, aunque después se le diagnosticó pulmonía.  Los médicos que le hicieron la autopsia le calcularon 53 años, en realidad tenía 34.
Era un hombre que sufría por los demás pero sobre todo por su música, alguna vez declaró: “Me alegraría que llamaran aquello que toco simplemente música (...) La vida siempre ha sido cruel con los músicos, como lo es hoy. He oído decir que en su lecho de muerte Beethoven cerró su puño contra el mundo porque no lo entendía. Nadie compendió verdaderamente en los tiempos de Beethoven lo que éste escribía. Pero eso es música.”

martes, 1 de abril de 2014

Insomnio en la esquina sureste de la séptima y Greenwich Avenue

Por: Daniel Herrera
A pesar de que
Edward Hopper nació un año después de Picasso su obra nada tuvo que ver con la vanguardia cubista, de hecho, aquel mito que afirma la visión liberal e iconoclasta de los grandes artistas se quiebra al observar con cuidado la vida de Hopper, el pintor de los hombres y mujeres solitarios.
Hopper nunca cumplió con los estereotipos requeridos para ser artista de vanguardia. Picasso fue, en algún momento, un dandy, pero volteó a ver a la “sufrida humanidad” y creó El Guernica, cima del cubismo, aunque después continuó con su acomodada vida bohemia-burguesa. Pero el pintor estadounidense, a diferencia del español, era incluso reaccionario. Empezando por su técnica pictórica, pasando por sus temas e incluso la elaboración intelectual de sus cuadros se mantienen dentro de cierto conservadurismo. Incluso él mismo afirmó que durante sus viajes a Europa, en pleno apogeo de la vanguardia, nunca escuchó que alguien le hablara sobre Picasso, ni siquiera observó alguna de sus obras.
A pesar de la fuerte influencia impresionista (en 1962 afirmó: “Creo que sigo siendo un impresionista”) toda su vida fue figurativo. Como buen hombre tradicional se enfrentó a la abstracción de Mark Rothko y Jackson Pollock. Tal vez esta actitud fue la razón de su poca fama en vida. Tuvo que esperar hasta los 37 años para tener su primera exposición individual, donde no vendió ni un cuadro y fue hasta los 41 cuando aseguró un estilo de vida frugal, pero suficiente para él y su esposa.
Pintor de lo típico estadounidense, afirmaba que lo único que quería pintar era el sol entrando a un cuarto. En ese intento también pintó calles solitarias, gasolinerías, restaurantes, moteles, oficinas, paisajes y bares.
Su primer cuadro exitoso fue Casa junto a la vía de tren, ahora es más conocida por ser el modelo que siguió Alfred Hitchcock para el hogar de Norman Bates, protagonista de la enorme película Psicosis.
El cuadro exhala cierta tristeza aunque no hay ninguna persona que nos pueda entregar esa sensación. Esto proviene de la combinación del pasado y el futuro de la sociedad norteamericana. La casa victoriana representa los valores que por años tuvo el estadounidense, esos valores se enfrentan de golpe contra el futuro, representado en las vías de tren. Para Hopper, casi un romántico tardío, hay una melancolía constante por el pasado. Pero esta tristeza no la transmite con claroscuros ni con colores terrosos, en lugar de eso, llena de luz la obra, tanta que en realidad la casa deslumbra. No tiene miedo de mostrar la vejez y la pobreza, de hecho, es claro que el autor quería que eso observemos.
La otra obra que se volvió fundamental en la carrera profesional del pintor fue una que se puede encontrar incluso en locales comerciales cuyos dueños no tienen idea de qué es aquello que llamamos “Historia del arte”.
Es un cuadro que representa un restaurante típico estadounidense: Nighthawks, cuya traducción literal es Halcones de la noche, pero que también se le ha llamado Noctámbulos. Ejemplo pictográfico exacto y esclarecedor del insomnio.
El insomnio pertenece a la soledad, no se puede sufrirlo acompañado. El insomne, lo mejor que puede hacer es retirarse a su esquina, a su cuchitril más íntimo a rumiar el sueño perdido, el insomnio no acepta pláticas a las cuatro o cinco de la mañana, el insomnio es la desesperación única y personal. El mejor amigo del insomnio es el silencio y los carros pasando afuera en la calle.
En Nighthawks los personajes aparentan acompañarse, pero en realidad se perciben como solitarios. La pareja no se voltea a ver, ella observa aburrida sus uñas, su compañero parece hablar con el empleado pero sus labios están cerrados. El hombre de espaldas está ocupándose de sus propios asuntos. El único que tiene cierta vida es el empleado, pero no está hablando, apenas observa. Hopper afirmó en una entrevista que no intentó retratar la vida nocturna urbana como solitaria y vacía, aunque tal vez sí pintó inconscientemente la soledad de una gran ciudad.
Además, este cuadro parece tener varios vasos comunicantes con distintos aspectos de la cultura estadounidense. Uno de estos vasos puede ser el cuento de Hemingway, “Los asesinos”. En este cuento, dos personajes irrumpen en un restaurante barato buscando a un tercero para asesinarlo. No lo encuentran pero aterrorizan a los pocos clientes y trabajadores del lugar. El lenguaje del escritor es parco y sus diálogos casi no tienen la intervención de un narrador. De esa forma, el carácter de cada uno de los personajes se va dibujando por sus diálogos y no tanto por su descripción. De la misma manera podemos ver a los individuos que aparecen en el cuadro de Hopper, en cada uno de ellos visualizaríamos sus características psicológicas sólo por su posición espacial dentro del restaurante.

Nighthawks tiene un detalle más, además de su punto de vista cinematográfico y la intensa luz artificial que contrasta con el fondo: el lugar no tiene puerta, el empleado está atrapado detrás de la barra y los clientes dentro del restaurante, como una pesadilla sin sueño.  Así el insomnio es similar, sin una puerta visible y a la mano para salir de él, el insomne está atrapado toda la noche aunque se lo toma con calma porque tiene la esperanza de dormir al día siguiente, tal cual como Hopper pintó a sus noctámbulos.