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miércoles, 3 de diciembre de 2014

El fenómeno del Santos-Laguna

Por: Pedro Santibáñez


     El equipo de fútbol profesional Santos-Laguna es un fenómeno extraño, casi indescifrable: de alguna manera forma parte de la identidad regional. Sus victorias y sus derrotas mueven el ánimo colectivo de La laguna semana tras semana y sus campeonatos son las apoteosis; el éxtasis de una sociedad que tiene una historia breve y muy pocos símbolos sobre los cuales soportar su pasado, sin embargo ese equipo de futbol es irregular, errático en su comportamiento la mayor parte del tiempo: gana un campeonato y después no califica a la liguilla; llega a una liguilla y pierde partidos de manera escandalosa, absurda si tomamos en cuenta que se trata de jugadores profesionales que ganan sueldos enormes, millonarios.
    Si nos vamos a la hemeroteca, la historia del Santos-Laguna es relativamente breve; se remonta apenas a 1983, pero es hasta la temporada 1988-89 cuando se compra la franquicia de Los Ángeles de Puebla, y a partir de ahí cobra fuerza hasta generar una clientela de fanáticos realmente extensa, pero sigue siendo dentro del medio nacional del fútbol un equipo nuevo, poco apreciado por los medios de difusión y los cronistas que se concentran en la ciudad de México. En contraste, la empresa cervecera Modelo lo compra en 1994 y lo convierte en un instrumento de mercadotecnia muy efectivo invirtiéndole dinero en grande. No hay ningún otro asunto, fenómeno o tema regional que tenga más espacios de difusión que el Santos-Laguna. Cada semana una cantidad absurda de programas en radio, televisión y secciones deportivas de los medios impresas, saturan a la sociedad regional con una propaganda atiborrante. Aislados y satanizados aparecen por ahí uno o dos críticos; aquellos que analizan el comportamiento del equipo en las canchas sin estar en la nómina de la empresa Modelo o en sus contratos de publicidad, aunque si pueden estar en los contratos de la empresa cervecera de la competencia.

       Con los publicistas oficiales el Santos-Laguna ni perdiendo pierde, bajo el argumento de que “hay que ser guerreros de corazón hasta la muerte”. Si el equipo está en un barranco, como lo estuvo en la fase de semifinales del torneo que acaba de concluir, hay que esperar “el milagro de la remontada”. “Vamos por la remontada” rezan los titulares de los diarios y los programas pagados por la cervecera, aunque todos sepan que el torneo ha terminado y están irremediablemente perdidos, pero hay que seguir vendiendo la imagen del equipo pase lo que pase, esa es la línea y hay que seguirla como un soldado. Algunos, muchos, se firman como periodistas, lo que debería obligarles al menos un poco a ser veraces, pero no, finalmente hay que actuar como publicistas que promocionan hasta milagros.

jueves, 31 de julio de 2014

El IMSS, empeora el servicio

Por: Álvaro González
      El Instituto Mexicano del Seguro Social parece tener la mala intención de hacer pasar a los mexicanos por el purgatorio antes de que pisen el cielo: lejos de mejorar sus servicios se deterioran cada vez más y su personal, desde el administrativo y el médico, pasando por la enfermería, pierden en calidad humana y ganan en prepotencia e incapacidad. Mientras en el país se habla de reformas educativas, energéticas, de comunicaciones y demás, los servicios de salud, que son los primeros que debe atender el estado, se pierden en la ineficiencia, por más que se pregone que la cubertura médica, con el llamado seguro popular, se ha vuelto universal aún para los mexicanos más pobres.
     El hospital de zona número 16 de Torreón, Coahuila, un viejo nosocomio que tiene operando ya más de medio siglo, es la representación diaria de ese purgatorio por donde penan los enfermos y sus familiares. Las parturientas tienen un día para parir; al día siguiente se tienen que ir porque no hay camas suficientes, ni doctores suficientes, ni enfermeras suficientes, ni agua tibia para bañarse después del parto y sí condiciones de suciedad que mantienen flotando en el ambiente bacterias que pueden atacar a los recién nacidos y matarlos, literalmente.
    La consulta, que supuestamente se había modernizado, sigue siendo un penar. Se saca cita por teléfono pero cuando el paciente acude a la hora marcada, ya hay seis u ocho pacientes adelante y una “cola” de doce a quince gentes más, lo que lleva a la prepotente secretaria a decidir: “van a entrar a consulta como fueron llegando, así que fórmense, cuando llegue el doctor comienzan a pasar”.
     El médico, un especialista en medicina interna, llega casi una hora después de lo que debería: desaliñado, la bata algo percudida, con un gesto de apatía, de cierto enfado y se instala en su destartalado consultorio, un cubículo con un escritorio pequeño, dos sillas desvencijadas, un lavabo oxidado y una máquina computadora que parece ser una intrusa dentro de este ambiente percudido por los años y la desidia. El calor es insoportable porque el aire acondicionado no funciona adecuadamente, así que decide abrir la puerta y consultar a sus pacientes a la vista de todos los que están fuera o pasan por ahí. Su actitud de enfado se entiende en algo cuando se tienen que atender 20 pacientes al día, para cada uno de los cuales dispone de tan solo 20 minutos, no importando lo complicado o simple del padecimiento.

     ¡Chicles, dulces, aguas, sodas, cacahuates…! Va voceando un hombre gordo, joven y sudoroso, que recorre los pasillos del hospital llevando una canasta con lo que anuncia. No tiene permitido vender comida, pero lo demás lo vende por todas las salas y pasillos atestados de pacientes y familiares de estos. El doctor se asoma y pide un refresco...
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martes, 15 de julio de 2014

El Torreón perdido

Por: Álvaro González
     Desde el principio la miseria y la marginación ya estaban ahí. Cuando vino el trazo de Torreón a principios del siglo pasado los peones, los migrantes más pobre, los miserables, en una palabra, no pudieron comprar tierra para fincarse una casita en la modernidad que les estaban proponiendo los ricos del pueblo y los políticos de la época. Fueron empujados a los cerros del poniente, donde construyeron jacales con adobe, palmas y cualquier otro material de desecho que se pudiera utilizar. Inicialmente aquellos caseríos se fueron amontonando sobre las faldas de la serranía y poco a poco fueron cobrando nombres y se convirtieron, a los ojos de los políticos, en “colonias”:  Plan de Ayala, Aquiles Serdán, La Alianza, La Aceitera, La Compresora, La Polvorera, La Fe, la Vencedora…compartían su pobreza, sus callejones empinados, los arroyos de aguas negras que corrían a cielo abierto, las manadas de perros callejeros, los chiquillos semidesnudos correteando bajo un sol inclemente sobre los suelos polvorientos, calizos.
     La ciudad creció y todo el que no pudo encontrarse un lugar para vivir buscaba un pequeño lote en los lugares más imposibles de los cerros, sin servicio público alguno. Estos eran los territorios originales de un Torreón miserable, perdido; invisible a los ojos de los políticos corruptos que se ufanaban del buen trazo del primer y segundo cuadro del centro de la ciudad; de la prosperidad algodonera; el crecimiento industrial y del orgullo de la fundación de la ciudad en los cruces de las dos vías del tren.

        El mercado Alianza era la frontera entre dos mundos: el de los cerros y el de la gente de la planicie que acudía a comprar sus provisiones y a divertirse en un sector plagado de cantinas, de antros y tugurios llenos de prostitutas, de músicos, de charlatanes, de vendedores de la suerte con cachitos de lotería. Con los años en el extremo del sector cobró forma la “zona de tolerancia”; paseo obligado de pobres, medianos y ricos. Cuando la miseria apretaba no había más alternativa para muchas mujeres que venderse y trabajar para algún proxeneta o “chulo” que la explotaba mientras fueran jóvenes y tuvieran las carnes más o menos firmes.
LOS AÑOS OCHENTAS
     Para los años ochenta del siglo pasado el poniente de Torreón ya se encontraba bien establecido como un hormiguero de miseria, mugre, marginación y el vicio apuntaba como una de las principales fuentes de vida, porque antes que morirse de hambre hay que venderle el alma aunque sea al diablo.
    Gobiernos municipales como el de Manlio Fabio Gómez Uranga y Heriberto Ramos Salas emprendieron obras menores como el pavimentado de callejones, el empedrado de los causes de los arroyos, la construcción de algunas canchas deportivas en los poquísimos espacios disponibles. Cada elección se recorría la zona y se prometían algunas modestas obras, después de todo la gente no pedía mucho; parecía habituada a su miseria, pero la descomposición social ya afloraba: la droga comenzaba a correr por los callejones, las pandillas de muchachos se contaban por decenas y la delincuencia comenzó a crecer con prisa. Una vez que caía el sol era peligroso transitar por los callejones. Gran parte de las colonias eran territorios donde la policía municipal no tenía acceso o pasaba de vez en cuando por las pocas calles transitables.
    La miseria nunca ha sido partera de cosas buenas y si el caldo de cultivo de los viejos males: muchachas adolescentes embarazadas y sin pareja; muchachos que abandonaban sus estudios básicos para buscarse un trabajito miserable o simplemente para vagar; familias desintegradas, con padres ausentes, madres agobiadas por la manutención; el alcoholismo como una fuga que comenzaba en la adolescencia y a los cuarentas ya había terminado con la vida de hombres sin futuro posible; la marihuana, los inhalantes, las drogas más baratas y devastadoras que atrapan a los adolescentes y a los púberes para destruirlos.
     Los gobiernos de los noventas, como el de Carlos Román Cepeda, se proponen un “rescate” de la zona: se construye una unidad deportiva en la colonia Compresora; se “remodela” el mercado Alianza construyendo de ladrillos el hacinamiento, con créditos que nunca se recuperan y con todo un manoseo de las obras para que resulte de alguna manera negocio; para que todo aquello siga igual que siempre. Después viene la medida espectacular; el golpe mediático y moralista: el cierre de la “zona de tolerancia”, cuando esta ya se había convertido en un hervidero de bichos e infecciones, donde la mayoría de las prostitutas  se habían trasladado a otros antros y cantinas y el territorio lo dominaban prostitutos ataviados de travestis. La máxima del folklore y la promiscuidad. El cerrón y la dispersión de los prostitutos por todo el centro de la ciudad.
    Pero aparece un viento de moralidad en el primer gobierno panista de la ciudad que encabeza Jorge Zermeño Infante, quien decide crear un parque denominado Los Fundadores en lo que fuera la “zona de tolerancia”, comprando la mayor parte de las fincas  de la colonia Maclovio Herrera, en un trámite donde varios funcionarios hicieron muy buen negocio. Al final un parquecito bardado con dos canchas deportivas de usos múltiples y un área ajardinada que se puso de moda un poco tiempo, para que después la zona volviera a cobrar su color y su tono; el color y el tono  de la miseria.
    Mientras los políticos no atinaban a comprender la descomposición social y los tamaños del problema, las bandas del crimen organizado comenzaron a convertir varias de estas colonias en sus territorios. Ya para el año 2000 colonias como San Joaquín eran territorios casi inexpugnables, donde no se movía nada si los jefecillos y su tribu de “puchadores” y de “halcones” no lo autorizaban. Los jefes policiacos municipales lo sabían pero llevaban en ello beneficios, así que dejaron hacer y dejaron pasar hasta que el problema reventó en los años siguientes. De esta manera transcurrieron los gobiernos panistas de Guillermo Anaya Llamas y José Ángel Pérez.
“EL PONIENTE ES NUESTRO”
     Fue precisamente en el gobierno panista de José Ángel Pérez que estalla el problema de la seguridad en la ciudad. De pronto Torreón se convierte en una de las ciudades más violentas e inseguras del país, con la policía municipal corrompida hasta los huesos; los capos de la droga peleándose a sangre y fuego el territorio, dejando detrás de sí un tiradero de cadáveres por todos los rumbos de la ciudad. Es entonces que el poniente de la ciudad surge como la zona más conflictiva y bajo el control de las bandas del crimen. Décadas de abandono por parte de los políticos y de los demás sectores sociales, y una miseria ancestral que venía desde la fundación de Torreón se estaba manifestando como se manifiesta en todas las zonas de miseria y marginación: la violencia, el crimen y la descomposición social, en sentido estricto no había nada de que extrañarse; no eran sino las consecuencias de una sociedad con una distribución de la riqueza brutalmente desigual, como lo es todo México.
  En la punta de la ola de criminalidad que azota la región del 2008 al 2011 con mayor violencia, los políticos y cualquier tipo de autoridad no pueden ingresar a la zona del poniente. Si ya antes era una parte de la ciudad prohibida para los extraños, en este periodo se recrudece y aquello se convierte, literalmente, en un territorio perdido o fallido, como dicen ahora los politólogos y los medios de comunicación. Solo los habitantes de las colonias pueden entrar y todo queda bajo el control de las bandas del crimen organizado. Presidentes municipales como el ya mencionado José Ángel Pérez y su sucesor Eduardo Olmos Castro no podían entrar a las colonias del poniente y tampoco tenían mucho interés en ello.
    Solo las fuerzas federales de seguridad realizaban ocasionalmente algún operativo en ciertas horas del día y de manera ocasional. Los programas  federales de seguridad comenzaron a tratar de hacer algunas pequeñas incursiones e inversiones igualmente modestas en centros de asistencia social e integración, pero el esfuerzo fue apenas perceptible.
     Aunque a partir del 2012 han comenzado a bajar ciertas formas de delincuencia, la zona del poniente seguía básicamente bajo el control del crimen organizado.
    Tuvo que darse un cambio de gobierno estatal y también el cambio del gobierno municipal para que se lanzara, por primera vez, un proyecto grande de remediación social y una inversión importante para la construcción de un complejo cultural y deportivo en los terrenos de la antigua Jabonera La Unión, que se ubica justo en el centro del sector poniente y tiene nuevas vialidades de acceso.
    Inspirándose en el modelo utilizado en Medellín, Colombia, el gobierno estatal que dirige Rubén Moreira y el municipal que está a cargo de Miguel Riquelme están buscando  crear una nueva infraestructura cultural y deportiva que impacte de manera contundente al sector, en lo que sería el primer intento significativo de buscar la reconstrucción del tejido social, especialmente entre la gente joven, que es donde se ubica la posibilidad de un cambio social y cultural al mediano y largo plazo.
    Este tipo de infraestructura se ha aplicado de manera exitosa en varias ciudades de América Latina y de México, en zonas de muy alta marginación social y con problemas graves de descomposición por el efecto de la inseguridad, la desintegración familiar y el crimen. La composición del oriente de Torreón tiene mucha semejanza con las llamadas “favelas” de Rio de Janeiro, Brasil; las “ciudades perdidas” de la zona metropolitana del Distrito Federal, ciertas áreas de Ciudad Juárez, Chihuahua, y Tijuana, Baja California, por citar solo algunos ejemplos.
     El poniente no es la única zona perdida de Torreón; existen otras zonas en el oriente donde la pobreza es equiparable, pero no la inseguridad y la descomposición del tejido social, lamentablemente la sociedad local y en particular los medios empresariales no sienten un compromiso social con lo que está ocurriendo ahí, aunque sean especialmente sensibles con el tema de la inseguridad y la explosión de la criminalidad que se ha suscitado en los últimos años en la región.
     Las iglesias han realizado una mayor labor, pero su esfuerzo se ha visto diluido por el temor colectivo y la fuerza de la delincuencia. No es fácil cambiar la ruptura del tejido social cuando esta se ha rasgado de tal manera.
    Jacinto Mendoza es padre de familia, tiene cinco hijos, dos de ellos adolescentes, ha vivido toda su vida en la colonia San Joaquín, donde construyó con muchos esfuerzos una casita de cuatro habitaciones, con la ayuda de algunos de sus patrones que le regalan los materiales que sobran de las obras donde él trabaja como maestro albañil. “Tengo cinco hijos, gracias a Dios dos de ellos ya hicieron su vida en Ciudad Juárez, estoy batallando con los dos más chicos. Es difícil alejarlos de la bola y de los malosos, uno ya se me estaba enviciando y lo tuve que mandar un tiempo con sus hermanos de Ciudad Juárez, mi otro hijo, uno de los mayores, me lo mataron, se metió a cosas que no debía y desgraciadamente terminó mal, cuando pasó mi mujer se me enfermó y la pasamos, con perdón de usted, de la chingada, yo la animaba y animaba a los otros muchachos y ellos me decían ya vámonos de aquí. Lo intentamos pero en la enfermedad de mi mujer gastados lo poco que teníamos y ya con qué, lo único que alcancé fue a comprar un terrenito pero ya no se pudo más. Aquí esta cabrón, pa que le cuento si ya lo sabe: el que no le entra a una cosa le entra a otra y los vecinos nos tratamos de cuidar, sobre todo a los muchachos y a las muchachas que son a los que primero enredan en sus cochinadas”.
    Alto, corpulento, macizo, con un rostro curtido por el sol, Jacinto Mendoza fue de los pocos vecinos que accedieron a hablar con el reportero, todos los demás vecinos se disculparon, algunos de ellos de manera brusca; otros argumentando que es riesgoso ponerse a hablar de las cosas que suceden en la colonia. “Yo hablo por mi dolor, expreso Jacinto, pero nomás no me tome fotos porque pos uno nunca sabe, ya ve lo que pasa todos los días, o a la mejor muchas cosas ni se saben porque se quedan aquí en las colonias”.
     Cuando se le pregunto a otra vecina de nombre Ifigenia López por los políticos, se rio con sarcasmo y comentó lo que aquí casi todos los vecinos piensan: “No esos señores ni la cara les vemos por aquí, haya de vez en cuando viene alguno, pero llegan rodeados de gentes, temerosos, prometen que van a hacer algunas cosas, pero ya uno sabe que nunca van a hacer nada, ya de perdida alguno te trae algún regalo y uno dice, pos bueno que me lo deje, de algo me ha de servir y además pos al final de cuentas es algo que sale del gobierno que todos pagamos, pero eso que me dice de que vengan por aquí, la verdad le echaría mentiras, ya ni me acuerdo cuando vino el último”.

“La violencia se fue metiendo sutilmente” entrevista padre Gerardo Zatarain García

Por: La Redeacción
     Gerardo Zatarain es, en sentido estricto, un sacerdote de pueblo que ha pasado casi toda su vida sacerdotal entre la gente donde nació, hace ya 62 años, al poniente de la  ciudad de Torreón, considerada una de las zonas más conflictivas y marginadas no solo de esta ciudad sino de todo Coahuila.  Bromista, ameno, fácil de palabra, sin el toque de paternalismo y de ceremonia que caracteriza a muchos sacerdotes de las diferentes iglesias, Gerardo Zatarain no hace discursos ni da sermones cuando no se los piden: platica y lo hace de una manera sabrosa, como gente de pueblo que es. Sin mayores vueltas aborda la problemática que le ha tocado vivir en esas colonias montadas sobre las laderas de los cerros calichentos, blanquizcos, donde nació y donde se radica su familia desde la fundación de Torreón en el siglo pasado; su voz tiene el sabor de la vida recorrida, de la experiencia y la sabiduría de su oficio. Es explicable que sea alguien muy querido entre la feligresía con la cual, como él mismo lo dice, ha caminado y ha acompañado en su camino por este mundo para ellos azaroso, duro, rocoso.
    -Usted estuvo muchos años como párroco de la iglesia de San Juanito, en la colonia San Joaquín, que es parte del corazón del sector poniente de Torreón.
    -Estuve 19 años y medio, casi 20 años.
    -Usted conoce la problemática que se desata a partir de 2007; de gran violencia en la ciudad, pero hay especialistas que dicen que la marginación, la pobreza y la desintegración social tienen raíces muy viejas que propician su arraigo en esta parte de la ciudad.

    -Yo nací en San Joaquín hace 62 años, mi familia sigue viviendo en La Victoria, pero es gente muy luchona, muy trabajadora, es la periferia, como todas las periferias yo diría que en cualquier periferia de cualquier ciudad que hay pobreza, fácilmente pueden caer en las manos de la delincuencia, los muchachos, que no haya un espacio donde expresarse, un trabajo, donde buscar algo, si hay mucha pobreza, si usted va a los callejones de la Durangueña, que es la parte más dura, pues hay mucha pobreza y yo desde que me acuerdo drogas siempre ha habido, no sé qué edad tengas pero siempre se hablaba de la verde de Lerdo, creo que lo que pasó ahí fue un cártel contra otro cártel que quería lo que ahora dice el gobernador: “la disputa de la plaza”, y es que si hubo ahí un fuerte enfrentamiento de los vendedores, de los expendedores, si hubo y hay una presencia de las autoridades de seguridad, y eso es algo que me extraña mucho que a veces pasaban y me preguntaban y yo le decía ustedes tiene más medios para saber dónde hay y donde no hay, ¿Tienen inteligencia militar y federal no van a saber dónde hay y donde no hay droga?
    -En su experiencia dice que si se daba la venta de drogas, el alcoholismo, la desintegración familiar ¿pero no se agrava a partir de 2007 este tipo de problemas?
    -Los mismos problemas de la periferia, nos clavamos mucho en la parte negativa de las periferias, pero ahí hay gente muy luchona, por 10 que venden droga hay 90 que van a la escuela o que andan luchando por ser buena onda.
    -¿Qué cambia entonces a partir de 2008?
    -Yo salgo de ahí en 2010, pero desde 2008 comenzaron con la “disputa de la plaza” vamos a llamarle así, entraban oleadas de gentes a balacear, pero tristemente entraba el ejército a las seis de la mañana cateando casa por casa, una vez me paso eso, yo estaba ahí ¡ha chihuahua y a las seis de la tarde se desataban las balaceras entre las bandas! ¿De qué lado te haces? Me extraña de las autoridades que esto es de siempre, y toda la inteligencia militar y toda la inteligencia federal, ustedes saben mejor que nosotros ¿Por qué no estaban cuando sucedían las cosas?
    -¿Cuál es realmente la problemática más fuerte en esa zona de la ciudad?
    -Pues la falta de trabajo, la pobreza extrema, pocas oportunidades, hay alcoholismo, hay drogadicción, insisto, como en todas las periferias, vallase a cualquier ciudad del mundo y en las periferias vas encontrar gente así, que desgraciadamente por ahí saca sus frustraciones y es presa fácil de las actividades ilícitas. Me decían un sacerdote que habían sostenido una plática con un especialista del gobierno y les decían que todos teníamos la responsabilidad de lo que estaba pasando , “ustedes como iglesia nomás ponen a los chavos a cantar y a hacer una kermes, nosotros como gobierno solo hacemos algunas campañas políticas y el crimen organizado les pone en las manos un arma, les da empleo y los pone a trabajar, nos los quitaron de las manos”, decía este señor, decía que la responsabilidad es de toda la sociedad, se supone que los buenos somos más pero entonces por qué no se nota , el funcionario tenía razón se nos fue de entre las manos esta generación y calló en manos de alguien que los aprovechó, era fácil llegar con los chavos y ofrecerles algo y ellos se la creen. Vivimos una sociedad violenta, tranquilamente, sutilmente se fue metiendo en nuestras casas y ni siquiera nos dimos cuenta ¿Que juegan los niños en las maquinitas: a matar, a matar y a matar?, vean los juegos que juegan en el nintendo y hasta salta la sangre de los que van matando y así se fue metiendo la violencia en nuestras casas, los padres que por salir a buscar una mejor vida para los hijos, y eso se da en la Durangueña, los dejan en la calle y en La Rosita en manos de la sirvienta, ve la programación de la televisión y ve el nivel de violencia, hasta las caricaturas son violentas ¡Te mataré…le dice un monito a otro!
    -¿Que tan roto está el tejido social en esta parte de la ciudad?
    -Ve uno las cosas negativas de los barrios, pero también ve que están atendiendo al viejito que está solo , nadie más que los vecinos le dan de comer, está atendiendo al niño que está desprotegido , se dan esos grandes contrastes de la raza humana , el otro día yo estaba literalmente llorando, estaba escuchando música, a mí me apasiona la música y estaba escuchando una gran banda militar de la marina de los Estados Unidos , las interpretaciones preciosas, y me preguntaba ¿Cómo es posible que estos cuates también maten a tanta gente? Estos son los contrastes que tenemos en el ser humano, de despedazar a un cuate y también ir a ver al viejito, a la anciana y estar pendientes de otros, porque si los hay, sí hay esos lazos en nuestros barrios de la gente que está pendiente una de otra.
   -¿Pero qué hacer?
    -Sobretodo recuperar a nuestros jóvenes, fortalecer los lazos familiares, volver a los valores familiares, hay mismo en San Joaquín me decía una viejita soltera, no solterona, decía ella, porque yo no quise casarme, padre desde que el mundo es mundo los niños son enojones, egoístas, feos y los jóvenes eran igual, ellos no han cambiado, los que hemos cambiado somos nosotros decía la viejita , los soltamos de la mano, ya no estuvimos con ellos y esos jóvenes egoístas se fueron para otro lado porque alguien los fue jalando.
    -¿Hay instituciones, personas o gobiernos o gente que esté trabajando en esta problemática de las colonias del poniente?
    -Tengo cuatro años que salí de ahí, pero ¿Qué hacía uno? Como sacerdotes lo que hicimos siempre, hablo por mí, fue difundir lo que Jesús quiere de notros, difundir el evangelio , no solo estaba en mi iglesia, salía a las esquinas, juntaba gente, hacíamos congresitos de chavos, hacia lo que podía hacer como pastor, en una ocasión me preguntaban ¿Y usted que hace? Y yo les decía estuve con mis hermanos, camine con ellos, nada más, grite lo que tenía que gritar como pastor, les dí esperanza y lo sigo gritando a donde quiera que vaya. Yo les digo ¡Hey, no nos callemos, gritemos en favor de la paz y de la justicia! En tiempos de Jesús, usted lo sabe, las cosas eran más fuertes, y Jesús gritó paz y esperanza, en un pueblito chiquito, dominado por los romanos, muchos más violentos que las gentes que conocemos ahora, porque ellos estaban ahí para dominar y para matar a quien se opusiera y Jesús gritó paz y amor, y a veces hasta nos cae gordo esa propaganda de que los buenos somos más ¡pues que se note! ¿Cómo? ¿Esa marchas por la paz? Tampoco me llaman la atención porque la paz está en ti y en mí, el quehacer está dentro de la familia, ahí donde en ocasiones somos violentos con los chiquillos, donde no educamos, donde no somos solidarios aunque estemos hombro con hombro, yo les decía el otro día a un grupo de chavos: los perros de pelea no se hicieron bravos, los hicieron bravos a golpes La pregunta es que hombres le vamos a heredar a este mundo; que hombres estamos formando con las nuevas generaciones.
     -El asunto que me decía es que los jóvenes no tienen alternativas en ese medio y ese es gran parte del problema.
    -La vida fácil ahí y en el Campestre La Rosita es la misma ¡Es que ahí hay mucho vicio! ¡Pues váyanse a La Madrid y ahí también los chavos toman y hacen su desmadre! La vida delictuosa es muy fácil, robar es muy fácil, robar y delinquir no tiene chiste, nada más suéltate, yo le digo a los chavos que se necesita más fuerza para decir no que para decir si, cuando alguien decide ser así, honesto, y no de otra manera se requiere más valentía y esto se da en todos los estratos sociales. Hay chavos que salen adelante, muchos, y también muchos que se dejan llevar por la corriente y la vida fácil y el centavito fácil y si no hay más oportunidades que esa pues hay se quedan
     -Da la impresión que desde la fundación de Torreón echaron a los cerros a los desposeídos, a los peones, a los sin tierra.
    -Llegaban muchas migraciones de otras partes del país a las piscas, así llegó mi familia aquí, así era la familia de mi mamá, ellos eran nómadas, venían a piscar aquí, luego se iban a Delicias y luego se iban al sur, a su tierra, a Jalisco, y llegaban aquí y no tenían casa ni nada , según leía porque le pusieron a ese rumbo San Joaquín y entiendo que fue por un señor Joaquín Serrano que les regaló los terrenos y entonces fue San Joaquín , llegaba la gente sin nada, pero de ahí salieron muchas gentes muy valiosas, ahí están los de abastos , los González Reyes, los Amezcua, porque es gente luchadora, porque trae buenos principios , ahí hay una fe antigua que proviene del sur de Jalisco, Durango y Zacatecas, ahí tenemos arraigo de una fe vieja , también pobreza, también marginación y también olvido por parte de los gobiernos, cada que hay elección hay van los diputados y hasta iban a buscarme a tener entrevista con el párroco, para qué, jamás volvían, ni la gente los volvía a ver.
     -Los políticos definitivamente hicieron poco por esta zona
    -Se supone el distribuidor vial Alianza iba a ser detonante ¿Cuánto duró abandonado?, acá no voltean ¿Para qué? Ahí no hay nada, más que en tiempo de elecciones.
     -Pero entiendo que hubo años en que ni los políticos podían entrar a estas colonias.
    -No es cierto, es más la mala fama de lo que es, circula gente tranquilamente, si recuerdo que hubo un momento o dos en que se estaban peleando los grupos de la delincuencia acá por el rumbo del Cerro de la Cruz y había unas balaceras tremendas, luego baja y dicen, eso escucho como rumores, que viene otro grupo a luchar la plaza, pero esto pasa aquí y en Tamaulipas y muchas partes más, donde guste, esto es una enfermedad de México.
    -El nuevo complejo cultural, deportivo y educativo del que han colocado la primera piedra en los terrenos de la Antigua Jabonera ¿Le parece una alternativa?
    -Es un buen medio , ahí mismo en un ladito estaba un centro del DIF en la Compresora, magnífico, lo cerraron, no había supuestamente medios, yo iba mucho ahí con los muchachitos del DIF y gente de la tercera edad, pues lo quitaron de ahí y lo metieron en otro lado en una casita de este tamaño.
    -¿Entonces el centro de la Unidad Deportiva de la Compresora lo han quitado por falta de recursos?
    -Ya no estaban los muchachos del DIF allí , raro, y estaba bien instalado ese complejito y si había movimiento y me consta porque yo iba seguido con ellos, los muchachos y la gente de la tercera edad, era un ambiente muy bonito y los mandaron acá por el panteón nada que ver con lo que tenían ahí en la Compresora.
    -¿Un retroceso?
    -Si totalmente, ojalá que sea un detonante el nuevo complejo, un medio para que se fijen un poquito más en estos lugares de la Compresora, La Rinconada, La Unión, La Primero de Mayo , la Durangueña, pero también en La Zaragoza, en los Manhatan, donde hacinan a los pobres.
    -¿La miseria como el caldo de cultivo de todos estos problemas?
    -Claro y presa fácil del crimen organizado y de los politiquillos que los llevan a la manifestación y les dan los cincuenta pesos o cualquier cosa.
    -¿Lo que hacen en las campañas como las que estamos viendo para diputados?

    -Si, ahí está la bola de chavos y de gente esperando a ver si les dan algo, desgraciadamente así somos los mexicanos, esperando que el gobierno y los políticos nos vengan a resolver nuestras cosas, pero esto es de todos y el primer hilo del tejido social que se ha roto comienza en la familia ,ahí es donde debemos comenzar a hacer algo iglesia, estado, instituciones, todos.     

viernes, 2 de mayo de 2014

Los Juan Marcos Issa, corrupción e impunidad

Por: Jacobo Santacruz
     Pocos casos hay en la historia política reciente de Coahuila, en los cuales una familia de empresarios incursione en política con fines de lucro económico, ejerciendo prácticas de corrupción y ostentando, pese a las evidencias en su contra, una impunidad a la que contribuyen una gran cantidad de medios de comunicación.
    Los hermanos Antonio y Salomón Juan Marcos Issa aprendieron el camino del enriquecimiento ilícito a partir del financiamiento de campañas electorales, y de la relación con personajes claves de la política local, estatal y federal.
    Salomón (1948, Torreón, Coahuila) inicialmente se desempeñó a la sombra de su hermano Antonio, desarrollando negocios modestos de maquila de confección textil en los años ochenta, aprovechando las relaciones que tenía su hermano Antonio en el medio gubernamental federal.
     Inicialmente la razón empresarial que manejo Salomón Juan Marcos Issa fue Comercial Waco, en sociedad con algunos de sus hermanos, pero posteriormente comenzaría a montar otras empresas de mayor tamaño, casi todas ellas dedicadas a la industria de la confección, como Bull Demin. Posteriormente pasó a diversificarse con otras razones sociales, entre las que figuran Inmobiliaria Puertas del Norte, Servicios Prestados a la Industria Textil, Global Sourcing, Building Corporation de Jalisco, además de empresas de servicios de transportación aérea de lujo.
     En 1993 es un año clave en la carrera de los hermanos Salomón Juan Marcos: se postula como candidato a la gubernatura de Coahuila Rogelio Montemayor Seguy, quien mantenía una relación personal con Antonio Juan marcos quien, junto con sus hermanos, hace una labor intensa de recaudación de recursos financieros para la campaña electoral. Al llegar al poder en 1994, Rogelio Montemayor Seguy designa a Antonio Juan Marcos como su Secretario General de Finanzas y le otorga un margen de maniobras casi ilimitado.

     Salomón intensifica su actividad empresarial a la sombra de Antonio y en el 1996 decide incursionar directamente en la política, al postularse como candidato a la alcaldía de Torreón, pero no obstante todo el dinero que invierte en la campaña, pierde frente al panista Jorge Zermeño Infante, lo que le manda de regreso a los negocios “privados”, pero en 1999 se suma como promotor financiero a la campaña de Enrique Martínez y Martínez y obtiene nuevamente la candidatura a la presidencia municipal de Torreón, en este caso cobijado por la imagen del candidato a gobernador. Logra el triunfo y se convierte en presidente municipal.
    Para ejercer el cargo llama a un grupo de amigos y asesores personales, como Alejandro Gidi y Rogelio Barrios Cázares. En términos generales haría un gobierno de medio pelo, pero en el ámbito empresarial duplica su fortuna, solo que lo hace sin dejar mayor rastro a través de especialistas en contabilidad y asuntos fiscales.
      En ese mismo año su hermano Antonio brinca a las “grandes ligas” de los negocios en México. Rogelio Montemayor Seguy es designado como Director General de Pemex y designa a Antonio Juan Marcos como su encargado de asesores. Pese a la desgracia de Rogelio Montemayor, quien se tuvo que enfrentar el llamado “pemexgate”, Antonio permanece en la paraestatal y funge con asesor principal de los directores generales Raúl Muñoz Leos y Luis Ramírez Carzo, ambas administraciones con señalamientos de quebrantos millonarios en contra de la paraestatal.
     A principios del gobierno de Vicente Fox –aunque hay indicios de que fue un poco antes- funda, junto con sus yernos, los Reynoso Durand, la empresa Blue Marine Technology Group, una empresa diseñada para la prestación de servicios a gran escala a la paraestatal Pemex-. Desde sus inicios la empresa, que crecería de manera vertiginosa, comenzó a obtener contratos millonarios de Pemex, bajo la protección de sus directores generales. Desde 2001 la Secretaría de la Función Pública (SFP) estaba ya tras la información de Blue Marine Technology y sus subsidiarias.
    En 2005 Antonio Juan Marcos y sus yernos ya ostentaban públicamente una enorme operación financiera que realizó su empresa con Pemex, al arreglar el arrendamiento de un buque petrolero  de la empresa noruega Bergersen a 15 años por 758 millones de dólares, donde, sin tener la capacidad técnica ni la experiencia en el ramo petrolero, se embolsó utilidades aproximadas del 30%. Según lo documentaron algunos medios de prensa de la ciudad de México, otro caso registrado por la Secretaría de la Función Pública fue el de 6 contratos adjudicados directamente por Ramírez Corzo en 2005 por más de mil 500 millones de pesos, por el arrendamiento de varios buques a la empresa danesa Torm, con un daño al erario por más de 60 millones de pesos. Esto por citar solo un ejemplo del modus operandi de las empresas de Antonio Juan Marcos Issa.
     Para tratar de acallar algunas críticas y la filtración de información sobre los negocios de Arrendadora Ocean Mexicana, Blue Marine y Subtec, las empresas demandaron a la revista Contralínea; a las reporteras Nancy Flores y Ana Lilia Pérez, y al caricaturista David Manrique, quienes documentaron, en diversos trabajos periodísticos, irregularidades en las contrataciones de Pemex, que posteriormente fueron  confirmadas por los dos órganos de fiscalización del país: la Secretaría de la Función Pública y la Auditoria Superior de la Federación.
    En el juicio ordinario civil 492/2009, que inició en septiembre de 2009, los empresarios acusaron que las publicaciones periodísticas les habían provocado supuesto “daño a su persona, a su imagen, honor y decoro”, así como “daño a la imagen, honor y decoro de sus empresas”, en primera instancia el 3 de enero de 2010 la jueza 54 condenó a los periodistas por el “uso abusivo de su libertad de expresión”, pero en julio de 2012 la Suprema Corte de Justicia de la Nación, SCJN, absolvió a la revista y ordenó a las empresas el pago de gastos y costas del juicio.
    De acuerdo a las investigaciones de Contralínea, que posteriormente fueron corroboradas, a inicios de 2011, La Secretaría de la Función Pública determino sanciones a Pemex Refinación por 47 millones de dólares, vinculado al arrendamiento de cuatro buque tanques, donde, de acuerdo a la dependencia se presumió que Arrendadora Ocean Mexicana –filial de Blue Marine Technology Group- y Transportación Marítima Mexicana (TMM) “se coludieron” para obtener los contratos.
     Por este caso, la contraloría federal inhabilitó a 14 funcionarios  que “manipularon la licitación y convinieron sobreprecio” en el arrendamiento de las embarcaciones. Las sanciones suman más de 5 mil millones de pesos.
    De acuerdo con información oficial extraída de la auditoría, el sobreprecio de 47 millones de dólares se originó porque se “manipularon los estudios de costo-beneficio”. Para los contralores, 14 servidores públicos de Pemex Refinación participaron en los hechos y fueron sancionados, pero Blue Marine Technology Group continúa operando como prestador de servicios de Pemex a gran escala y Antonio Juan Marcos Issa es considerado, en compañía de sus yernos, como parte de la élite empresarial del país.
LOS SOBRINOS, SIGUIENDO LOS PASOS
     En 2009 Salomón prosiguió su carrera política en Coahuila al convertirse en diputado local, un cargo que parecería modesto para su poder económico y sus expectativas políticas. Se desempeñó, de manera anodina, como encargado de la Comisión de Hacienda, de la cual depende la revisión de las cuentas de todos los ayuntamientos del estado y del ejecutivo. A veces iba; a veces no, dependiendo el tiempo que le dejaran libres sus negocios.
    En 2011 termina el cargo pero convierte a su hijo Antonio Juan Marcos Villarreal en diputado local; esto es que se intercambian los puestos, con el propósito de llevarlo a la presidencia municipal de Torreón.
    En  2012, contra la voluntad de Rubén Moreira Valdés, pero utilizando sus relaciones en la ciudad de México –específicamente los nexos de la familia con Televisa- se coloca como candidato a una diputación federal, cargo que actualmente desempeña.
     En enero de este año el diario Reforma de la ciudad de México destapó un nuevo escándalo de corrupción de la familia Juan Marcos, al dar a conocer un supuesto fraude fiscal por mil 650 millones de pesos perpetrado por los hermanos Antonio y Salomón Juan Marcos Villarreal. La investigación, que corrió por cuenta del SAT, señala que la dependencia inició una serie de visitas domiciliarias a las compañías, ubicadas en su mayoría en la Comarca Lagunera. De acuerdo con la información proporcionada por Reforma, algunas de las empresas involucradas son Comercial Waco, Inmobiliaria Puertas del Norte, Bull Denim, Servicios Prestados a la Industria Textil, Global Sourcing y Building Corporation de Jalisco.
    La Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) denunció ante la PGR al diputado del Congreso de Coahuila, Antonio Juan Marcos Villarreal y a su hermano Salomón por presunto lavado de dinero, un delito mucho más graves que la simple evasión de impuestos, de acuerdo a la información proporcionada por el diario Reforma.
    La UIF presentó la demanda contra todos los implicados ante la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO), desde el pasado 7 de noviembre de 2012, por operar con recursos de procedencia ilícita.
     Dentro de la acusación de delito de lavado de dinero también se encuentran contemplados dos tíos de los  hermanos Salomón y Antonio: Fernando y Luis Juan Marcos Issa. Luis Juan Marcos Issa es presidente de la Cámara Nacional de la Industria del Vestido en La Laguna y Fernando Juan Marcos trabaja como representante legal de la empresa productora de ladrillos, Industria Bala, en Gómez Palacio, Durango.
    Reforma publicó que el Gobierno Federal se encontraba investigando un fraude por 1,650 millones de pesos. El Servicio de Administración Tributaria, descubrió desde la administración del expresidente Felipe Calderón Hinojosa, que algunas empresas textileras tramitaron devoluciones millonarias con documentos que se presumen como falsos y triangulando dinero en bancos de Estados Unidos.
    Otra de las personas sujetas a investigación es Francisco Javier Villarreal Gómez, quien trabajó como subsecretario de Desarrollo Social bajo el mandato de Humberto Moreira como gobernador de Coahuila, por recibir dos transferencias giradas a favor de la empresa Innova Servicios Industriales y Constivigo.
    Jaime Alberto Ramírez Valdez Gómez Palacio, empresario minero, también se encuentra siendo investigado por haber recibido transferencias económicas giradas a favor de la compañía Bull Denim.
    El diario Reforma da a conocer tres de los expedientes  consignados por la PGR en relación con fraudes fiscales que suman 217 millones de pesos, además la dependencia ha conseguido 29 órdenes de aprehensión, sin embargo hasta el momento no ha ejercido ningún tipo de acción penal contra algún miembro de la familia Juan Marcos.
    Las capturas van contra los ejecutivos de Servicios Prestados a la Industria Textil por una cifra de 158 millones 222,237 pesos por devoluciones tributarias que resultaron fraudulentas y que fueron registradas entre los meses de marzo y diciembre de 2008.
    Otra de las consignas es contra los mandos de Comercial Waco, empresa que cobró devoluciones presuntamente realizadas con documentos falsos, registrando la cifra de 39 millones 551,613 pesos, entre enero y julio de 2009.
    Un tercer expediente es el de Global Sourcing de México S.A de C.V., por el monto de 19 millones 420,451 pesos por devoluciones tributarias fraudulentas de enero a marzo de 2009, informó el periódico.
    Han transcurrido ya seis meses desde que se interpuso oficialmente la denuncia en contra de los hermanos Antonio y Salomón Juan Marcos Villarreal. El primero de ellos se ha escudado en su fuero y no hay ningún proceso en el Congreso del Estado de Coahuila que dé respuesta a la situación jurídica de uno de sus legisladores. Francisco Dávila, presidente del PRI en Torreón tuvo el desparpajo de afirmar que la acusación en contra de los Juan Marcos no le causaba ningún perjuicio a su partido, aún en tiempos electorales, mientras que la noticia ha desaparecido de los medios de comunicación regionales y estatales, pese a que la PGR tiene en su poder 29 órdenes de aprehensión en su poder. Salomón Juan Marcos Issa se escuda también en su fuero de diputado federal, mientras sus hijos evaden la justicia  no se sabe bajo la protección de quien o de quienes, lo mismo que la ha librado Antonio Juan Marcos Issa en sus enormes negocios con Pemex.
    Aunque no se ha dado a conocer la lista completa de las 29 órdenes de aprehensión ha trascendido, dentro del mismo círculo político local, que se encuentran en ellas varios laguneros involucrados con los Juan Marcos, varios de ellos muy conocidos dentro del medio empresarial y social de La Laguna.

    Los tiempos cambian pero la política se resiste a cambiar sus viejas y viciosas prácticas: Corrupción e impunidad, en este caso bajo un binomio que ha sido una constante desde el inicio: la colusión político-empresarial. Y lo mismo va para el PRI que para el PAN.

EL DINERO Y LA POLITICA
Por: Jacobo Santacruz
    Al término dela jornada electoral de 1996, el día de la entrega de resultados por la noche, Salomón Juan
Marcos Issa, empresario y candidato del PRI la presidencia municipal de Torreón, le pidió a su chofer  que lo llevara a su casa. Después de atravesar entre un numeroso grupo de cabizbajos seguidores, no pudo contener las lágrimas.
    En esa campaña gastó millones de pesos,  los que no pudieron revertir la irritación ciudadana hacia el gobierno priista saliente. Su carrera dentro de la administración pública era corta y su experiencia política aún más limitada, pero era hermano del Secretario General de Finanzas del gobierno estatal de Rogelio Montemayor Seguy, Antonio Juan Marcos Issa.
    Tres años después, en 1999, mediante pactos desconocidos hasta hoy y nuevamente apoyado en su dinero, volvió a presentarse como candidato a la presidencia municipal y en esta ocasión sí gano a un novato oponente del PAN.
    Católico de misa y comunión, amigo de curas y arzobispos, puritano aparente en muchos aspectos de su vida personal, Salomón mostró en el ejercicio del gobierno el mismo talante que ha desplegado en sus negocios y los de su familia: el pragmatismo y la corrupción.
   
Su gestión en el año 2000 se vio envuelta en serias dificultades, particularmente con relación a movilizaciones campesinas que evidenciaban despojos sobre su patrimonio: la tierra y el derecho de uso de agua.
    La tónica del trienio anterior fue el tráfico de tierras en la ciudad. Para los actores de la política local, la amistad que los hermanos Salomón y Antonio Juan Marcos  mantuvieron con Montemayor Seguy, implicó nexos comerciales en torno al desarrollo urbano de Torreón.
    El mejor ejemplo lo aportó el proyecto de la planta tratadora de aguas residuales. En 1995 el ayuntamiento, a través de SIMAS, consideró el ejido Santo Niño Aguanaval, en Matamoros, Coahuila, como el sitio idóneo para asentar la obra. Para efectuarla, Montemayor designó a Salomón como su director ejecutivo, quien en ese momento era delegado de la Sedesol. No obstante, la planta se abandonó pese al desembolso de casi 100 millones de pesos y fue hasta finales de 1999, a un paso de asumir la alcaldía, cuando se retomaron los trabajos, pero en otra ubicación: 170 hectáreas del ejido Rancho Alegre. Toda la infraestructura  en Santo Niño Aguanaval quedó enterrada.
    Coincidentemente, en las mismas fechas, se comunica la creación del Club Campestre Montebello, que comprende 230 hectáreas del ejido Zaragoza. Un fraccionamiento suntuoso y exclusivo donde la tierra que había sido despojada a los campesinos paso a costar 200 dólares el metro cuadrado y se financió además la creación de un parque industrial. Dentro del medio empresarial era de dominio público que sus propietarios públicos –los Lázaro Bello- eran socios de Rogelio Montemayor, por lo menos esa era la presunción.
    El colmo del cinismo se dio en una reunión de cabildo, donde subrepticiamente se pretendió traspasar la asignación de tierras que debía hacer el Club Montebello al municipio, por otras sin ningún valor, ni siquiera para que el Coproder las dispusiera para vivienda de gente de muy escasos recursos económicos.
    Un caso casi similar se exhibió en el ejido San Antonio de los Bravos, donde por años se llevó a cabo un juicio agrario por la falsa constitución de una sociedad mercantil llamada Ciudad Nazas San Antonio, S.A de C.V.
    Para avalar las obras, que inclusive invadieron la parcela escolar, considerada como un bien inajenable y por tanto con una medida precautoria como amparo, se edificó el departamento de Seguridad Pública Municipal en terrenos con el litigio agrario, y en más de una ocasión elementos policíacos de manera ilegal intervinieron protegiendo lotes, golpeando y deteniendo campesinos que se atrevieron a defender su patrimonio.
    Las constructoras involucradas: Vamonte, Acolsa,Torreón Inmobiliaria y Prohabi. Casi todos los empresarios que cerraron ventas de tierras en el trienio se encargaron de asegurar la adquisición de pozos de agua: un ejemplo se da en las tierras que constituían el ejido La Joya. Conseguido casi en su totalidad por Aldo Díaz, los  pozos fueron regateados a los campesinos, que al no querer verse envueltos en problemas, los cedieron por 4 mil pesos repartidos entre todos los “beneficiarios” ejidales.
    La riqueza de los Juan Marcos iba en ascenso.  El 6 de junio de 1999, unos meses antes de que Salomón asumiera el cargo de presidente municipal de Torreón, se constituyó la razón social Servicios Aéreos Demin, inscrita con el número 3171 del folio 41, Libro 23-B del Registro Público de la Propiedad de Gómez Palacio. Como en la constitución de otros negocios, se da el mismo esquema: Salomón Juan Marcos Villarreal, hijo mayor del alcalde, aparece como socio mayoritario con 95 por ciento de las acciones, en tanto que el ingeniero Jaime Alberto Ramírez Valdés Gómez Palacio se le asigna el 5 por ciento. Se presenta como comisario de la sociedad al C.P. Roberto Gómez Jáuregui pero queda en el anonimato cómo está conformada en términos reales la Asamblea Ordinaria de Accionistas.
    El semanario Proceso, en su edición de internet y después en su número 1362, fechado el 8 de diciembre de 2002, dentro de un artículo que se refería a otro tema y fuera de contexto, hizo la siguiente mención: “(hay un) hijo del alcalde con licencia de Torreón…, quien con menos de 30 años (de edad) se transporta en un avión Hawker 125-800XP, que tiene un costo de 13 millones de dólares –uno de los mejores del mundo- …hace poco más de 30 días compró una residencia en Vail, Colorado, con un costo de 3 millones 700 mil dólares, según consta en el reporte Vail Daily que aparece en enternet desde el 14 de septiembre último (2002). La casa fue adquirida a la empresa constructora Jacek Mo Kosson. Y continúa en el siguiente párrafo: “Marcos Villarreal es dueño de la maquiladora Denim, la cual está en crisis financiera, pues actualmente tiene menos de 300 empleados a su servicio…”.

    Cuando Antonio Juan Marcos Issa asumió el cargo de Secretario General de Finanzas en el sexenio de Rogelio Montemayor Seguy, a finales de 1993, Salomón Juan Marcos era un empresario de nivel medio, sin embargo la empresa base –Comercial Waco, S.A de C.V- fue fundada apenas en 1990, según consta en el Registro Público de la Propiedad de Gómez Palacio, bajo el número 13271 del tomo 21, con fecha de registro 30 de marzo de ese año. El capital social fue de 100 millones de viejos pesos, de los cuales 80 correspondieron a Salomón, 5 a Margarita Juan Marcos Issa, 5 a Eduardo Abraham Issa Habib, 5 a Ricardo Jaun Marcos Issa y 5 más a Elías Juan Marcos Issa.
    Era el principio, en los siguientes años crecerían a lo grande. En 1995, con una inversión millonaria funda la empresa Industrial Denim, dividiendo la propiedad a partes iguales entre su hijo mayor, Salomón Juan Marcos Villarreal y Luis Mario García Fraire, nombrado el primero como administrador único. Esta compañía fue registrada bajo el número 1120, folio T 22-B del Registro Público de la Propiedad de Gómez Palacio.
    Apenas un año después, a finales de 1996, lleva a cabo otra inversión millonaria para montar una gran planta, que fue denominada como BULL-D, S.A de C.V. En este caso el 80 por ciento de la propiedad fue fijada también a Salomón Juan Marcos Villarreal y el 20 por ciento restante a Carlos Roberto Fayad Wolf. El auge de la maquila se encontraba en su clímax y Salomón Juan Marcos tenía una fuente de recursos financieros que parecía inagotable.
    Aunque en su momento no hubo respuesta de confirmación oficial, se visualiza a través del sitio de Internet www.kaltex.com.mx que han englobado sus servicios comerciales en la compañía Denimex R, entonces recientemente creada y “con casi cuatro años de experiencia en el mercado, dedicada a proveer los más altos estándares de calidad. Integrada verticalmente, produce telas y prendas de mezclilla de clase mundial”. Con oficinas en la ciudad de México y en Nueva York, y plantas en diferentes sitios de la república mexicana, fabrican mezclilla en gran variedad de pesos: en diferentes tonos de sulfuro e índigos, con hilos de anillo y open end y diversidad de ligamentos en 100% algodón y mezcla con viscosa y Licra R. Para ello se tiene una capacidad de corte instalada con sistema Gerber, plotters digitales y el sistema de flujo Eastman, que dan como resultado 500 mil unidades de prendas por semana.
    Las operaciones se  efectúan en plantas de confección equipadas para elaborar jeans, pantalones casuales, shorts, chamarras, boxers y camisas.
    DenimexR asimismo cuenta con lavandería y las instalaciones de acabado incluyen el teñido en modalidades de reactivo, directo, pigmentos e índigo, así como planchado permanente y todos los aspectos del procesamiento de mezclilla en húmedo, incluyendo el “sandblasting”.
    Es así como se puede garantizar un paquete completo a tiendas o boutiques en cualquier lugar de México o los Estados Unidos de Norteamérica.
    ¿Dónde se encontraban las diferentes plantas ubicadas en la República Mexicana? Eso siempre se lo reservaron celosamente. ¿Era la famosa “marcha al sur” que financió el gobierno federal de la época? Lo cierto es que la mezcla de política y empresas ha sido una mina de oro para los Juan Marcos, que ahora están en problemas por sus excesos de corrupción, aunque siguen, no se sabe por cuánto tiempo más, amparados por la impunidad y ahora por el fuero legislativo. 

miércoles, 2 de abril de 2014

Gobiernos municipales y crimen organizado

Por: La redacción    

    La mayoría de los gobiernos municipales están imposibilitados para hacer frente, por sus propios medios, a las organizaciones del crimen organizado; son, de hecho, el eslabón más débil de la cadena y una de las causas principales que explica el grave problema de inseguridad que se vive al nivel de los estados y de las diferentes regiones y municipios tanto de Coahuila como de Durango.

    La región lagunera, ubicada por el Observatorio Nacional Ciudadano como la cuarta región más violenta del país, es un ejemplo de la problemática que enfrentan los municipios para poder hacer frente, por sus propios medios, a las organizaciones del crimen organizado que llevan a cabo la casi totalidad de los delitos de alto impacto: homicidio doloso, secuestro, extorsión, asalto a mano armada y robo de autos.
    De los más de 12 municipios que integran la región, solo Torreón, el más grande de ellos, cuenta con los recursos y la infraestructura para sostener una policía propia y certificada que, con la ayuda del gobierno estatal, el ejército y la Policía Federal, pueden participar activamente en las campañas y planes en contra de la inseguridad, pero esto significa un alto riesgo para el propio presidente municipal y para varios funcionarios de su administración.
    Los municipios medianos y pequeños no tienen los recursos suficientes, lo que los vuelve extremadamente vulnerables a las presiones de las organizaciones criminales, colocando a los alcaldes en una posición de riesgo casi semejante a la de cualquier otro ciudadano, además de impedir que cumplan con la función de asumir la seguridad de sus propios municipios.
    Las organizaciones del crimen tienen como una de sus características el ser estructuras con un alcance nacional, que rebasan inclusive el ámbito territorial de los estados, además de contar con recursos financieros, logísticos y de armamento muy superiores a los de cualquier entidad municipal, por lo menos en lo que hace a recursos financieros y de inteligencia, lo que les permite sujetar a los funcionarios municipales a la ley de “corrupción o plomo”; una disyuntiva que ordinariamente termina en la opción de la corrupción o, en el mejor de los casos, de la renuncia a la función gubernamental de aplicar la ley y ejercer la fuerza legítima sobre el crimen, lo que se traduce como impunidad para todas las operaciones de la delincuencia.
     Detrás de la estadísticas de la inseguridad, de la irritación ciudadana y de una cotidianidad que se esfuerza por cubrir las apariencias y continuar la vida diaria, no se puede pasar por alto que en el área metropolitana los municipios de Lerdo y Gómez Palacio, que conforman el grueso de la población de La Laguna de Durango, están desde el año antepasado sin policía propia y sin reclusorio, después de que las fuerzas federales indicaran la desaparición de las corporaciones municipales por estar bajo el control del crimen organizado, lo mismo que el reclusorio. Para cubrir la función de seguridad el ejército tomó el lugar de la policía, cumpliendo una función que en teoría no les compete por un tiempo que se supone limitado, en tanto se reconstruye, desde cero, una policía certificada y equipada, algo que se está manejando con demasiada lentitud en la opinión de los observadores, en buena medida por la pobre voluntad política del gobierno estatal que dirige Jorge Herrera Caldera, quien prefiere seguir recargando la responsabilidad en el ejército y en el apoyo de la Policía Federal, no obstante los alarmantes índices que se han registrado durante 2013 en Gómez Palacio y Lerdo en delitos de alto impacto como el robo con violencia y el robo de vehículos, además del secuestro y la extorsión.
   De hecho se han invertido 300 millones de pesos para construir las instalaciones del 72 regimiento de infantería del ejército, el cual se ubica en La Laguna de Durango, cuando ya en Torreón se localizan las instalaciones de la XI zona militar, que cubre a una región muy amplia de los estados de Coahuila, Durango y Chihuahua. El problema es que la solución al problema de la seguridad, de base, se encuentra al nivel de los propios municipios, más que de las estructuras militares y la policía federal, como lo demuestran muchas otras regiones del país. El caso más extremo es el estado de Michoacán, donde las estructurar gubernamentales del estado y los municipios se encuentran en gran parte en la ingobernabilidad, ante el caos que ha provocado una sola organización del crimen organizado.
LA DEBILIDAD DE LOS MUNICIPIOS
     La mayoría de los alcaldes de municipios chicos como San Pedro, Matamoros, Francisco I. Madero o Lerdo, desempeñan sus funciones  bajo la amenaza constante y personal del crimen organizado. Es algo cotidiano que reciban “advertencias” y amenazas directas para que no interfieran en las actividades delictivas a través de los pobres cuerpos policiacos, en caso de que estos existan. Casi todos optan por mantenerse al margen de los operativos de seguridad y colaboran con las autoridades estatales y federales solo a través de reuniones, en calidad de meros asistentes en el caso de que sean convocados. Ninguno de ellos dispone de un aparato de seguridad que lo proteja a él y a su familia en caso de que no atienda a las amenazas que se le hagan.
    Hay al menos un caso documentado de un alcalde que fue víctima de un asalto al salir de su casa en un fraccionamiento residencial ubicado al norponiente de la ciudad de Torreón, donde los delincuentes lo despojaron de su camioneta, aun después de haberse identificado como presidente municipal. No fue objeto de agresión física porque no opuso resistencia al asalto. Al momento de despojarlo los asaltantes se comunicaron con el cabecilla del grupo, quienes les dio la orden de seguir adelante.
    Si en los municipios chicos los gobiernos municipales y alcaldes se encuentran en condiciones de indefensión, en los municipios pequeños como Mapimí o Tlahualilo, por citar solo dos casos, no son ni tan siquiera tomados en cuenta por las organizaciones criminales, que pueden realizar cualquier tipo de actividad en sus territorios sin tener problemas de ninguna naturaleza con los pobrísimos y casi simbólicos cuerpos policiacos.
    El problema más grave para todos los alcaldes es contar con un cuerpo policiaco municipal que esté certificado en su confianza, libre de infiltraciones o, lo que es sumamente común, a disposición del propio crimen organizado, lo que es ya un avance muy importante, pues de otra manera se vive, literalmente, “con el enemigo en casa”, lo que es no solo extremadamente peligroso para la ciudanía sino para el propio alcalde y sus funcionarios.  Hay casos muy trágicos que ejemplifican el riesgo en que viven los alcaldes, algunos de los cuales pueden sufrir agresiones directas o inclusive perder la vida, como ya ha sucedido en el pasado inmediato.
      El caso de Gómez Palacio, un municipio mediano pero el segundo en importancia del estado de Durango, es un ejemplo de los niveles de corrupción a que pueden llegar los organismos policiacos y el riesgo que corren los propios alcaldes (la anterior alcaldesa, Rocío Rebollo, recibió un atentado en su propia casa aun cuando no había emprendido ninguna acción contra los intereses de las organizaciones criminales). El caso se repite en otros municipios medianos del estado de Coahuila pero a un nivel menos crítico.
     Según lo declaró a los medios antes de terminar su periodo, el anterior alcalde de Torreón, Eduardo Olmos Castro, cuando asumió el cargo se encontró con un cuerpo policiaco completamente infiltrado, donde los mandos medios le pedían la cabeza del director de la propia corporación policiaca (Bibiano Villa, un general retirado del ejército mexicano), a lo cual se negó y fue el inicio de una purga inmediata para despedir a gran parte de los elementos policiacos infiltrados, lo que dio paso, durante todo el periodo de gobierno, a varias amenazas de muerte en contra del propio Eduardo Olmos Castro, quien vivió su mandato permanentemente custodiado por un aparato de seguridad. Al término de su periodo continúa utilizando un aparato de seguridad personal casi tan grande como cuando era alcalde.
     Durante este mismo periodo de Olmos Castro la policía municipal, que ahora está bajo el mando del teniente Adelaido Flores, fue víctima de una gran cantidad de atentados y tuvo 47 bajas mortales como consecuencia de estos, lo que es un costo demasiado alto para un municipio que apenas rebasa los 500 mil habitantes.
FORTALECER LOS MUNICIPIOS
    En lo que es una afinación de la estrategia nacional en contra de la inseguridad, el gobierno federal mexicano, en acuerdo con el gobierno norteamericano, ha enfocado una mucho mayor atención y recursos financieros, técnicos y de inteligencia para fortalecer la capacidad de los municipios, en lo que es un trabajo de base para construir una estructura que verdaderamente atienda el problema de la inseguridad de raíz. El siguiente nivel que recibirá más recursos y apoyo son los gobiernos estatales.
    Fueron los servicios de inteligencia anticrimen del gobierno norteamericano los que llamaron inicialmente la atención sobre este cambio de estrategia. En la opinión de sus expertos, mientras los gobiernos municipales estén a merced del crimen organizado no habrá una solución posible, de ahí que la ayuda norteamericana se haya diversificado, pasando de una ayuda consistente en armamento y recursos técnicos, a otra de inteligencia y apoyo estratégico amplio de base.
     Otro cambio sustancial en la estrategia de seguridad nacional es eliminar como prioridad la captura de líderes o cabecillas de las organizaciones criminales, por una política de trabajo de base en la comunidad y la estructura municipal, algo que ha venido a reforzarse con el caso de Michoacán, donde el crimen organizado permeó sus actividades hasta las comunidades rurales y expandió la extorsión, el secuestro y las formas más extremas de la delincuencia a todos los ámbitos sociales; desde la clase alta económicamente pudiente hasta los jornaleros recolectores de limón y aguacate, a quienes imponía una cuota por cada caja recolectada de la fruta.
    Hoy, el escenario a nivel nacional para los gobiernos municipales de los estados y regiones con fuerte presencia del crimen organizado es crítico. Los alcaldes no pueden ejercer las funciones propias del gobierno que dirigen, porque enfrentan a una criminalidad que los rebaza; los amenaza; en algunos casos aislados los llega a privar de la vida o, con mucha frecuencia, los corrompe para que estos cooperen con las actividades delictivas a través de la simulación o, peor aún, por medio de la participación de los cuerpos policiacos en las actividades delictivas de una manera directa. Este es el escenario extremo que se da en muchas regiones del país y en estados como Guerrero, Sinaloa, Chihuahua, Durango, Tamaulipas, por citar solo algunos ejemplos.
    El caso de Michoacán es un espejo en el que se pueden ver estados como Durango si no adoptan medidas y no asumen con suficiente voluntad política y recursos la problemática de los municipios. Se cita a Durango porque es un estado con una geografía propicia y una composición rural importante en la mayoría de sus 39 municipios, pero Coahuila también tiene problemas serios, los que se han vuelto más graves en la región lagunera a partir de 2007.
    Tanto en la parte de Coahuila como en la de Durango los gobiernos municipales son de reciente formación, lo que implica que están justo a tiempo de asumir las nuevas estrategias para el combate a la delincuencia organizada. Desde municipios grandes y mediano hasta los más pequeños; los primeros porque cuentas con los recursos financieros y humanos suficientes, y los segundos con el apoyo de los gobiernos estatales, que deben aplicar recursos y programas de respaldo tanto preventivo como correctivo. 

domingo, 23 de marzo de 2014

El desorden metropolitano, cada gobierno por su lado

Por Jorge Castillo
           
      La Zona Metropolitana de La Laguna es una región compleja, pues es la única en el país que comprenden dos entidades distintas, lo que ha ocasionado un desorden en políticas públicas que tienen a la región como una de las zonas menos competitivas del país.
            De 2003 a 2010, según datos del INEGI, la zona metropolitana de La Laguna tuvo la tasa más baja de crecimiento (de las zonas metropolitanas del país), con apenas un 0.5 por ciento, incluso por debajo de la zona de Juárez, una de las regiones más violentas del país, la cual registró un 2%. El crecimiento medio anual de las zonas metropolitanas fue de 4.4 por ciento y la zona metropolitana de mayor crecimiento fue la de Querétaro con 7.7%, 7.2% más que La Laguna.
            En el mismo periodo de tiempo, La Laguna y Juárez, Chihuahua, fueron las dos zonas metropolitanas de menor crecimiento laboral en el área de Servicios; aunque en la Laguna, de cada 100 pesos del valor de producción, 71 se generaron en la industria manufacturera, la mayor tasa de todas las zonas metropolitanas.
            Según datos del INEGI......

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